El 28 de abril llega Diablo IV: Lord of Hatred, la segunda expansión del juego de Blizzard. Después del recibimiento tibio de Vessel of Hatred en 2024, Blizzard apuesta fuerte: dos clases completamente nuevas, una región inédita, el regreso del Cubo de Horadrim y un endgame rediseñado desde cero. Acá te contamos todo lo que sabemos.
Dos clases nuevas: Paladín y Warlock
La gran estrella es el Paladín, una clase que combina auras de soporte con daño sagrado y escudo. Si jugaste Diablo II, el personaje va a resultarte familiar en concepto, pero con un árbol de habilidades actualizado al sistema moderno de D4. El Paladín ya está disponible para jugar en Vessel of Hatred si hacés el pre-purchase de Lord of Hatred, así que podés empezar a nivelearlo antes del lanzamiento.
El Warlock es la apuesta más oscura: un conjurador que mezcla magia de sombra y venenos, con un kit que enfatiza los sacrificios y las maldiciones. Las previews lo muestran como una clase de alto skill ceiling, con cooldowns que requieren buena gestión para maximizar el daño. Va a ser la favorita de los jugadores que buscan algo técnico.
Skovos: la región que faltaba
La expansión lleva la historia a las islas de Skovos, una región que aparecía en el lore de la saga desde Diablo II pero nunca había sido jugable. La narrativa retoma los eventos de Vessel of Hatred: la influencia de Mephisto se sigue expandiendo silenciosamente por Sanctuary, corrompiendo líderes y manipulando eventos sin confrontación directa. Es el tipo de villano que funciona como hilo conductor en lugar de boss final inmediato, y parece que Blizzard aprendió la lección de construir tensión antes del clímax.
El Cubo de Horadrim vuelve y es distinto
El Horadric Cube regresa como sistema de crafting pero con una vuelta de tuerca: en lugar de recetas fijas, funciona con combinaciones dinámicas que se descubren jugando. La idea es que diferentes builds encuentren usos distintos del cubo sin que haya una sola ruta óptima. Veremos si eso se sostiene en la práctica cuando los optimizadores de la comunidad lleguen.
También se agregan el sistema de Talisman (slots de mejoras pasivas que se stackean con el paragon board), y los War Plans para el endgame: en lugar de saltar entre contenido de forma aleatoria, armás una secuencia de cinco actividades y aplicás modificadores que cambian cómo se comporta cada una. Le da más agencia al jugador y reduce el tiempo perdido en contenido que no te interesa.
¿Vale volver a Diablo 4?
Lord of Hatred parece resolver varios de los problemas que tenía Vessel of Hatred: la narrativa era demasiado corta, el endgame sentía poco renovado y las clases nuevas de D4 base eran más interesantes que las de la primera expansión. Acá Blizzard claramente puso más fichas. El precio oficial en Steam es USD 39.99 para la edición estándar. En Argentina, la tienda de Battle.net suele tener precios en pesos que lo hacen considerablemente más accesible.
Si ya tenés Diablo IV y jugaste Vessel of Hatred, la pregunta es simple: ¿querés volver? Con Paladín disponible desde ahora vía pre-purchase, la respuesta puede ser más fácil que esperarla al 28.